10 dic. 2011

Carta de Ana y Mia

Hola nosotras somos ana y mia, Voy a esperar mucho de ti. No se te permitirá comer mucho. Empezará suave y lentamente: disminuyendo la cantidad de grasa, leyendo la información nutricional, deshaciéndote de la comida chatarra. Por un tiempo, el ejercicio será simple: Correr un poco, unos abdominales, unas ranitas. Nada muy fuerte. Tal vez perder unos kilitos, deshacerte de ese rollito en la barriga. Pero no pasará mucho tiempo hasta que no te empiece a decir que eso no es suficiente.

Te exigiré que bajes tu ingesta de calorías y subas el ejercicio. Te llevaré al límite. ¡Tú lo harás porque no me puedes desafiar! Estoy comenzando a unirme a ti. Dentro de pronto, estaré siempre contigo. Estoy ahí cuando te levantas en la mañana y corres a pesarte. Los números se vuelven amigos y enemigos, y tus pensamientos rogando que sean más bajos que ayer, que anoche, etc. Mirarás al espejo con ganas de desmayarte. Te darán ganas de vomitar cuando veas grasa, y sonreirás cuando veas hueso. Estoy ahí cuando calculas el plan del día: 400 calorías, 2 horas de ejercicio. Yo soy la que está calculando todo eso, porque ahora tus pensamientos y los míos se están volviendo uno solo.

Yo te sigo durante el día en el colegio, cuando tu mente se pasea por ahí yo te doy algo en que pensar. Recuenta las calorías que has comido. Son demasiadas. Yo lleno tu mente con comida, calorías, peso, IMC, y cosas que son buenas. Porque ahora ya estoy dentro de ti. Estoy en tu cabeza, en tu corazón y en tu alma. Los rugidos de tu estómago que pretendes no escuchar en realidad son mis sonidos, adentro tuyo

Muy pronto te estaré diciendo no sólo que hacer con la comida, si no que hacer todo el tiempo. Sonríe Preséntate bien. Mete la barriga! Puedo hacer que un plato de lechuga se vea como un festín digno de un rey.

La despensa se abrirá lentamente, rechinando. Tus ojos irán a la comida que yo he mantenida a una distancia segura. La comerás, mecánicamente, sin disfrutarlas realmente, simplemente acomodándote en el hecho de que estás yendo en mi contra. Irás por una caja de galletas, después otra. Tu barriga se hinchará y se vera grotesca, pero no te detendrás. Y todo ese tiempo yo te estará gritando para que pares, vaca gorda, no tienes auto control, te vas a poner gorda.

Cuando acabes, volverás corriendo hacia mí, pidiéndome consejo porque de verdad no quieres volver a estar gorda. Rompiste una regla cardinal y comiste, y ahora quieres que vuelva. Yo te obligaré a ir al baño, te pondré de rodillas. Tus dedos se insertarán en tu garganta, y no sin dolor, tu atracón saldrá. Esto se repetirá y se repetirá, hasta que botes sangre y agua y sepas que todo se ha ido. Cuando te pares, te sentirás mareada. No te desmayes Párate ahora mismo. Vaca gorda, mereces el dolor!

Tal vez la forma en la que elimines el sentimiento de culpa será diferente. Tal vez elija hacerte tomar laxantes, haciéndote sentar en el baño hasta las altas horas de la madrugada, sintiendo tus entrañas llorar. O tal vez se me ocurra que te tienes que hacer daño. Cortarte es efectivo. Quiero que veas tu sangre, verla correr por tu brazo, y entenderás que mereces cualquier dolor que yo te dé. Estás deprimida, obsesionada, adolorida, buscando ayuda pero no la encontrarás. A quién le importa? Tú te lo mereces, tu misma hiciste esto.

OH, es esto duro? No quieres que te ocurra? Soy injusta? Yo te ayudo. Yo hago posible que tu dejes de pensar cosas que te estresan. Pensamientos de rabia, tristeza, desesperación, y soledad cesan porque yo me los levo y lleno tu cabeza con la metódica cuenta de calorías. Yo me llevo tu lucha por encajar con los chicos de tu edad, tu lucha por complacer a tus padres, tu lucha por complacer a los demás. Porque ahora, yo soy tu amiga, y soy la única a la que debes complacer.

Tengo un punto débil. Pero no debemos decírselo a nadie. Si tu decides luchar, contarle a alguien cómo te hago vivir, el infierno se liberará. Nadie debe enterarse, nadie debe romper esta máscara tas la cual te he escondido. Yo te he creado, esta niña perfecta, delgada, cumplidora. Tu eres mía y sólo mía. Sin mí, no eres nada. Así que no luches. Cuando otros hagan comentarios, ignóralos. Olvídate de ellos, olvídate de cualquiera que trate de llevarme. Yo soy tu más grande logro, y pretendo dejarlo así.

Sinceramente,

Ana Y Mia

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